Coca Cola de sabores

El otro dia conocí a un chico de Puerto Rico y me decía ” sí, soy de ese lugar que te pintan con playas idílicas y azules como de postal”. Hacia muchísimo frio en Madrid y le pregunté que era lo que llevaba a una persona en sus cabales a dejar aquello para venirse a una ciudad estresada enferma y fría. Me flipó porque me contestó ” hasta del paraíso se cansa uno”. Qué locura. El frio de aquí me recuerda a los mordiscos de gatos chiquitos con los dientes de alfiler.

Con Jony hablaba mucho sobre el umbral del dolor. Lo hacíamos cuando me entrenaba, y lo hacemos sobre la vida también. Él dice siempre podemos aumentarlo un poco más, supongo que para al final conseguir ser lo más cercano a seres de hierro. Aumento este umbral bastante, a menudo, rollo venga puedo un poquito más, pero no me enajeno tampoco. No me quedo en un lugar ni con unas personas que me hagan mal, más tiempo de lo necesario. No quiero tener que curar heridas después por no haber sabido irme a tiempo. La inteligencia de saberse ir es algo que hay que trabajar mucho. Creo que era Steve Jobs el que dijo que si te levantas y piensas que no quieres hacer lo que estás haciendo, demasiados días seguidos, es el momento de cambiarlo. Eso he hecho yo, me fuí de ese lugar especialmente inhumano y de repente salió el sol en Madrid y me acordé porque me encantaba esta ciudad. Taponar la entrada a que las cosas guays puedan pasarte no es nada inteligente, asi que si algo te hace infeliz sacalo de tu vida pero rapidito. Hay gente (joven) muriendo cada dia cuando nadie lo espera y debes asegurarte que eres consciente de la suerte que tienes de estar vivo y con posibilidad de empezar de cero una y otra vez.

Hay cosas que me llenan de energía, rollo mogollón de purpurina por dentro, como oír a Marcela cuando se ríe, caminar por Hortaleza o el grafiti de lunares de Lavapies. Comer una hamburguesa con Luis en el metro con un ramo de claveles naturales. Me hace muy feliz hacerme la misma foto con Chuchin miles de años después, en León en Chueca o en un bar de Malasaña con arena de playa, siempre que me dice ” hagámonos una foto” siempre saldré dándole un beso y esto es así desde hace mas 15 años. Si, existe el amor para siempre.

También me encanta que este poniendo música en Amor Voodo y un chico me dé el ticket de la tienda en la que yo trabajaba y que me diga que volvió a preguntar por mí y yo ya no estaba pero que de casualidad, con lo grande que es Madrid, entró en un bar y me vio allí, con un vestido de terciopelo y flores en el pelo poniendo música y riendo. Estaba muy drogado para saber donde le apunte mi teléfono, así que no me llamará, pero fue muy de película.

Este año voy a celebrar San Valentín con Marcela , ella es mi Girl Gang aquí y me vestiré de rojo como cada año. O de rojo y rosa, porque eso sí que es autentico amor y ya está, sin dramas sin hacer nada más que fluir, sin complicarse más que para encontrar bazares chinos decadentes y sitios donde tengas barra libre en la máquina de bebidas con Coca-Colas de todos los sabores y por supuesto Sprite de uva .

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Abrigo de piel comprado en mercadillo de 2º mano

Vestido : Blanco

Leggings : Adidas Original

Fotografía: Luis Maro ( @luis__maro)

Mientras escribía este post sonaba : Paloma Pradal – Catalina-

3 comentarios en “Coca Cola de sabores

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