Jamón

La última vez que escribí por aquí, había fresas, que si bien me conoces, sabrás que me gustan casi tanto como el jamón o los bazares chinos. Casi tanto como la calle de ropa vintage de Madrid a la que voy a volver en unos días y en la que, como siempre, en vez de andar con pasos normales, me la haré a saltitos de niña emocionadísima y sola. Tengo toda la intención de ir al puestecito de Malasaña donde hacen la mejor pizza de rúcula con jamón que yo conozca y sentarme alli a comermela, tranquila, posiblemente escuchando Aqua Toffana mientras el sol me estalla en la cara. También voy a ir a una expo de flores gigantes en el Palacio de Cristal, WTF¿? parece que la hubieran hecho para mi!

Es muy difícil explicarle a la gente que soy muy feliz estando sola, que a veces, que durante rachas, más o menos largas, necesito tanto tanto espacio para mí y mis enredos y mis maniquíes mentales y mis recuerdos y mis futuribles y mis cosas, que tengo que alejarme de todo y desintoxicarme y escucharme y consentirme y planificar y ejecutar todos los planes que me apetecen hacer conmigo y exclusivamente conmigo. Si me ves por la calle, despistada, con la música muy alta y con cara de estar lejos, es que lo estoy, estoy lejos, lejísimos. Estoy dentro mía. Estoy en el bosque oscuro y repleto de cipreses que es mi pecho. Estoy reconociéndome en el silencio perfecto que consigues cuando haces el muerto en el mar y el agua llega justo a tus oídos. Tengo las entrañas en paz. Pero es una movida, y lo entiendo y os entiendo, pero también me entiendo a mí. Me gustaría no tener que explicarlo todo tanto. Me gustaría ser una desconocida para absolutamente todo el mundo, ni te imaginas cuanto.

Mood: “Sin duda soy yo un bosque y una noche de árboles oscuros: sin embargo, quien no tenga miedo de mi oscuridad encontrará también taludes de rosas debajo de mis cipreses.” Friedrich Nietzsche

Mood también: “Hice lo que pude en cada ocasión Hice una maqueta Hice la maleta Pase la bayeta hice de tó!”

Te va a dar lo mismo cortarte un flequillo si tu cara es una cara barata. Es un hecho. Nada es más importante que abandonarse al viento en uno de esos atardeceres rosas que me flipan, no hay nada como dibujar en la playa, ni comer pizza mirando el mar. Es indispensable saber manejar las velas para colocarlas perfectas para cuando el viento sople a favor. No hay nada como esforzarse en hacer bonito cada cosa que hago en este puto mundo, para que cuando Noa venga a buscarme para cruzar el puente que me llevara al mundo de los huesos, me pueda ir tranquila, sonriendo, sin mirar atrás, porque esta pantalla, ya me la habré pasado.


Mientras escribía este post sonaba: Mala Maria & Dnoe: Hoy me quiero divertir. Vestuario: Reina Canalla Fotografia : Alvaro Ayarza Abocados


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